A Fox se le podrán atribuir una serie de errores “garrafales”, pero dentro de su Gobierno, no todo fue tan malo.
Esta semana se ha hecho circular un documento del IPADE en donde se muestran características claras de que hay buenos resultados por parte del Gobierno actual.
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No llega una persona a ser Presidente para cometer todo tipo de errores. Su trabajo es bien remunerado y ofrece muchas ventajas; por lo tanto, quien llega a la Presidencia, esta obligado a conformar un Gobierno de personas que sepan conducir al “éxito” en todas las áreas. Uno de los grandes defectos en el gabinete de Fox, fue la falta de visión conjunta y los enfrentamientos ó contrariedades entre los miembros del mismo.
Fallaron al poner todos los huevos en una canasta para un desarrollo basado en el Mercado Externo. Sojo no vio a México, sino exclusivamente hacia el extranjero. Todo iba más o menos bien hasta que vino el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York. De ahí en adelante, se complicó la Relación Internacional y los Proyectos de Gobierno metieron a México en graves problemas.
Todos los planes y trabajos de dos años, se fueron directamente al caño. Esto los dejó “atarantados” por un año y medio mas en que no sabían que hacer. De pronto, al parecer les recordaron que en México hay un mercado interno, mismo que no habían tomado en cuenta para nada. En esos momentos, iniciaron el viraje, pero el tiempo se estaba acabando. Sostuvieron la economía “macro” en condiciones lo mas aceptables posibles y conservando un equilibrio. Pero la armonía nunca la alcanzaron; era tarde ya para echar a andar el mercado interno, y del externo, poco se podía esperar. Suerte de principiante la de Fox, los envíos de divisas de los mexicanos en el extranjero crecieron de manera determinante y el precio del petróleo subió como la espuma. Gracias a esas dos variables favorables, México pudo, de cierta manera, conservar la calma y entrar a un crecimiento insuficiente, pero al fin y al cabo crecimiento.
La mayoría de las políticas tomadas por Fox se implementaron tomando en cuenta el largo plazo; por ello, es hasta este año que algunas de ellas apenas comienzan a dar resultados, mismos que de seguir por el mismo camino permitirán lograr esa armonía buscada entre lo interno y lo externo, lo “macro” y lo “micro”.
Si por una parte tuvo grandes aciertos como lo son “oportunidades” y “vivienda”, en otros flancos dejó mucho que desear.
La “impunidad” reina en el país. Se gasta mucho en combates contra narcos y contra el crimen organizado, y los resultados son paupérrimos. Persiste y crece la corrupción y las instituciones de gobierno permanecen en el desprestigio.
Se les olvidó que lo que prometieron al tomar posesión en sus puestos: “antes que nada deberían cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes que de ella emanan”
Continúan con el “síndrome del ´68 y del ´72". Creen que al aplicar la Ley contra quienes persisten en infringirla, es “Totalitarismo”. No es si muere ó no muere un infractor como se miden las cosas; a quien infringe la Ley, se le debe detener, y si utiliza armas para evitarlo, debe de entrar “la fuerza pública” de acuerdo a las circunstancias (Recordemos que son delincuentes).
No es posible permitir tanto secuestro, tanto asesinato, tanto robo, tanto narcotráfico, tantas amenazas a la legalidad con o sin machetes. La fuerza pública fue creada para ello, para REPRIMIR a quienes pretendan violentar la Ley y faltar a la comunidad con sus actos. Deben por LEY proteger a la sociedad en su conjunto. Si no la pueden hacer cumplir, renuncien.
Este “síndrome” deja ahora al país sumergido en la desesperanza, la inseguridad, la falta de empleo, en la carencia de inversión. Desgraciadamente, un país no se gobierna solo con buenas intenciones, hay que ver siempre por el bienestar de la mayoría por encima de las minorías y más si estas minorías se dedican a amenazar al Gobierno y a violentar la Ley.
Otra de sus grandes carencias de Fox, es la de una falta absoluta para poder llegar a acuerdos con el Congreso y convencerlos, en base a negociaciones, de aprobar leyes que cada vez afectan más al pueblo por no haber sido promovidas.
Así tenemos, ya casi al final, un Presidente que ya se quiere ir al rancho a olvidarse de sus errores, pretendiendo que nosotros solo recordemos sus aciertos.
Me preocupa que no tenga “los tamaños” para enfrentar las situaciones que se habrán de derivar de las elecciones del 2 de Julio y poder controlar a quienes pretendan violentar las cosas en base a la obtención del poder para sus tribus ó grupos. El caso Atenco es una muestra de que le están “midiendo el agua a los camotes”.
Cosas malas y cosas buenas, cosas que pasaron y otras que no llegaron a pasar. Espero que pronto se defina quién habrá de gobernarnos y que ahora sí la sociedad “se ponga las pilas” para presionar a los Congresos y Gobiernos a fin de que “como empleados nuestros”, trabajen por este México que todos queremos. Mientras la sociedad no se atreva a participar fuertemente, continuaremos viviendo todos estos problemas.
Nos vemos la próxima semana…