La nueva campaña, ya que la Poniatowska no se dejará engañar nuevamente, ahora saca a sus personajes “El Pueblo” para que si le dicen mentiroso, les voltee la tortilla y los acuse de que le dicen Mentiroso al Pueblo.
Mercadotecnia engañosa y vil, pero esta semana nos apareció el siguiente documento que creemos es muy importante que lo lea, por aquello de la mala memoria. Un poco largo pero muestra ¿Quién es quién en el PRD?, los de adentro y los que están entrando. Vaya por su cafecito y lea lo siguiente, que cosas suceden cuando se trata de pedacitos de poder:
Como candidata al senado por la coalición del PRD, la señora Rosario Ibarra de Piedra podría enfrentar pronto un conflicto político y moral. Funcionarios de gobiernos priístas que estuvieron vinculados a la represión que hizo desaparecer a su hijo Jesús Piedra Ibarra son hoy dos de los principales colaboradores de López Obrador y del PRD que la postuló.
Los datos no son menores. Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard contrataron a Miguel Nazar Haro como director de inteligencia de la policía capitalina cuando los dos eran los responsables del gobierno del DF. La oposición de la opinión pública impidió que Nazar tomara posesión, pero Camacho y Ebrard siempre estuvieron enterados del papel de Nazar como subdirector y director de la Federal de Seguridad en la guerra sucia del Estado contra la disidencia.
Nazar actualmente se encuentra procesado justamente por la desaparición de Piedra Ibarra, miembro de la Liga Comunista 23 de Septiembre. El hijo de la actual candidata plurinominal del PRD al Senado fue detenido el 18 de abril de 1975, durante la presidencia de Luís Echeverría. Pero inmediatamente Piedra Ibarra desapareció en las cárceles clandestinas del sistema político priísta. Nazar era entonces director operativo de la Federal de seguridad y estuvo encargado del operativo.
La designación de Camacho y Ebrard a favor de Nazar llevaba, inclusive, la intención de aprovechar los estilos represivos del ex jefe de la temible policía política del sistema priísta para aplicarlos contra la delincuencia de la misma manera que reprimió a la disidencia política, entre ella a Jesús Piedra Ibarra. Ni en esa época ni después hubo una explicación política y moral de Camacho y Ebrard sobre su decisión.
Hoy Camacho es el principal operador y consejero político de López Obrador y diputado por el PRD y Ebrard es candidato de López Obrador a la jefatura de gobierno del DF.
Otro caso singular también es el de Porfirio Muñoz Ledo, quien acaba de referirse al presidente de la República como "Fox Ordaz" por los acontecimientos en Atenco. Muñoz Ledo sabía exactamente a lo que se refería. Sólo que hoy usa a Díaz Ordaz como una imagen simbólica de la represión política, pero en 1968 Muñoz Ledo fue uno de los exaltadores y defensores de la línea represiva del presidente Díaz Ordaz.
Los juegos de palabras de Muñoz Ledo hoy son patéticos. Si Fox es Díaz Ordaz, entonces Muñoz Ledo fue el Emilio Uranga de los gobiernos de Díaz Ordaz, Luís Echeverría y José López Portillo: un intelectual delator y con su inteligencia al servicio del poderoso. Uranga fue un filósofo universitario que trabajó para grupos policíacos de Gobernación, igual a lo que hizo Muñoz Ledo.
Pero la corresponsabilidad moral de Muñoz Ledo con la represión diazordacista y echeverrista fue mayor. En una polémica de cartas en Reforma la semana pasada con el escritor Fernando García Ramírez, Muñoz Ledo se burla de la crítica a su negativa a renunciar a los gobiernos de Díaz Ordaz y Echeverría por la represión de Estado. "Nadie renunció a su cargo entonces", argumentó Muñoz Ledo, como si el pecado de todos fuera la justificación moral de uno. Hoy Muñoz Ledo es asesor político de López Obrador, fue el primer presidente del PRD y milita en las mismas filas del partido que impulsa a Rosario Ibarra de Piedra al senado.
¿Dónde estaba Muñoz Ledo el 18 de abril de 1975, día en que aprehendieron a Jesús Piedra Ibarra? Era entonces el principal consejero político de Echeverría y también un precandidato presidencial. Ni en el halconazo ni en la represión de la guerra sucia de 1973-1976 hubo alguna opinión crítica de Muñoz Ledo contra la represión. Su silencio fue cómplice.
Pero hay más. Muñoz Ledo fue uno de los políticos que justificó el manotazo autoritario de Díaz Ordaz en Tlatelolco. Como lo documentó Indicador Político en abril de este año, Muñoz Ledo pronunció dos discursos de exaltación de la decisión de Díaz Ordaz en Tlatelolco. El primero fue el 20 de noviembre de 1969, como orador oficial en la ceremonia del 20 de noviembre. Muñoz ledo reconoció el "valor" del "régimen político de la república" y felicitó al presidente Díaz Ordaz porque "ha obedecido y hecho obedecer los mandatos de la voluntad popular, ha conservado intacta la autoridad del Estado y ha defendido, con el derecho, la soberanía de la nación". La represión como definición del Estado.
Es decir, para el Muñoz Ledo de entonces, que es el mismo de ahora, la represión en Tlatelolco fue para servir a la Patria. Antes, en septiembre de 1969, le otorgó un aval absoluto a Díaz Ordaz por Tlatelolco: "como miembro de este partido (PRI) y como mexicano que confía honestamente en el destino de la nueva generación, nada me ha conmovido más del texto del V informe que el valor moral y la lucidez histórica con la que el presidente de México reitera su confianza en la limpieza de ánimo y en la pasión por la justicia de los jóvenes mexicanos". Fue el discurso en el que Díaz Ordaz justificaba las cárceles llenas de jóvenes y asumía la responsabilidad total del 2 de octubre.
Para Muñoz Ledo, "Díaz Ordaz no permitió tampoco que se deteriorara la autoridad que el Estado ejerce sobre los intereses particulares". Toda una dialéctica para justificar la represión: Muñoz Ledo consideraba que los jóvenes que protestaban contra la represión y la falta de democracia eran "intereses particulares". Y avaló el concepto diazordacista de las "ideologías exóticas" en los jóvenes y afirmó que los estudiantes "se oponen a la transformación social y a la autonomía del país".
El Muñoz Ledo del pasado represor y el Camacho que contrató a Nazar son los mismos que hoy colaboran con López Obrador y que son aliados de la señora Rosario Ibarra de Piedra. Aunque, en todo caso, el responsable de contratar a corifeos del régimen represivo del Estado priísta es López Obrador. Y algunos de ellos --o todos-- perdieron la coherencia política.
En este caso el miente, ella miente y López Obrador miente. ¿Qué hará con la fiscalía que se encarga de hechos del pasado? Cuando sus colaboradores mas cercanos participaron y avalaron esos hechos. Dígame querido lector ¿Quién Miente?
Una muestra mas de lo que hace el poder con el hombre (y las mujeres), en fin, infórmate, piensa y VOTA por quien tu creas que pueda ser el “Menos Peor”
Nos vemos la próxima semana…